sábado, 20 de julio de 2013

Hay veces que...

Hay veces que no tengo qué decir
pero quiero boli y papel
por el mero placer de escribir.

Hay veces que mi único fin
es existir y resistir mediante palabras
los dramas que la vida lanza.

Y, si los problemas pesan,
equilibro la balanza
y me exilio a un lugar donde no me alcanzan.

Hay veces que la voz de la poesía
se convierte en mi melodía preferida y,
mis papilas gustativas degustan el sabor
de las palabras escritas.

Hay veces que observo la elegancia con la que van vestidas y huelo la fragancia que me tiene prendida.

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