miércoles, 20 de marzo de 2013

Agua.

Quiero romper con las rutinas; las cárceles del hombre de hoy en día. Tal vez me repita en mis deseos pero tal vez sea lo que realmente quiero.

Si tengo que escribir sobre algo diario me gustaría escribir sobre lo cotidiano no apreciado. Sobre aquello que pasa desapercibido por burlas e incultara; por tener la vista hacia nuestro ombligo, por el poco tiempo con el que cuenta el olvido.

Esto es por esos artistas que ahora mismo se inspiran en el simple recorrido de una gota de lluvia en un parabrisas. Que con sólo una nota, de ellos brota puro sentimiento, fuerza, fragilidad; todo aquello que ellos quieran expresar; todo aquello que los demás, tristemente, no se molestaran en observar, ignoraran, y por tanto no comprenderán.

Por esa gota de agua en la que algunos ven un simple rocío, yo voto por aquellos que ven el rocío de los siglos.

La misma gota que vio el nacimiento y unión de las primeras células; que vio la destrucción que causaron guerras; que sació la sed de un niño con el alma en pena; por esa gota metamórfica tras las eras.

Vapor.
Hielo.
Líquido.
Dulce.
Salado.
Caliente.
Helado.
Nieve.