Siempre vamos con retraso. Solemos conocer a nuestro yo del pasado, no estamos acostumbrados al nuevo yo, que ha cambiado a lo largo de los años en los que ha viajado.
Valorando los daños que causó la manzana, aquella que mordió por engaños creyendo que avanzaba.
Veneno que causó delirio, le nubló los objetivos. Enredó los hilos para que sus gritos de auxilio no fueran oídos. Pero resistió en ese exilio de conciencia, logró salir de una pieza.
Se despertó bajo un costo, perdiendo a su antiguo yo, que esta haciendo el amor junto al reposo. Y ahora, convive con un desconocido, comparten acciones pero no opiniones.
Haciendo frente conjunto a los errores, observando los moratones y preguntando de donde vinieron los golpes. Tu nuevo yo no te da explicaciones de lo que sucedió cuando dormías entre algodones.
Tus emociones fueron remendadas con ilusiones, ves que no tienes más opcion que acatar la imposición de que nos hacemos mayores. Ves que se perdió el amor por reírse de los fallos.
Veneno causó tu perdicion. Mira el espejo, ves al nuevo o al viejo.
Callo, pero me adelanto. Caigo y me levanto.
Aún asi, no estoy de acuerdo en lo que aprendí. Aún asi, me gustaría volver a vivir y repetir desde donde me perdí.
Desde donde me convertí en una moneda de trueque para conseguir una libreta de cheques.
Hoy lloro porque existo, lloro por tener un sitio fijo en este paraíso que es mi destino. Lloro por poder seguir en mi camino, cambiando mi yo, pero no cambiando lo que de mi exijo.
Estricto es el corazón cuando siente el pellizco del amor, olvidando lo que ha visto a través de la razón.
Motor que te reconcilia con tu nuevo yo, por encontrar apoyo en otro yo perdido que busca más que un amigo.
El tiempo modela las mentes raras, entremezclandolas o haciéndolas más extrafalarias. Pero lo que no modela es el alma, que tras el paso de los yos, permanece en calma.
Abraza mis despedidas para sentirme bienvenida. Cura mis heridas con la saliva de mis rimas. Dilata mis pupilas con la luz de las vidas, llamando desde cabinas a aquellos que me desmotivan.
Explicando que debe ser aceptada esta temporal inadapta. Duelo mental, no es sinónimo de querer hacer mal sino de buscar mi lugar para poder luchar por un oportunidad de usar aquello que se me dio para hablar.