Éxtasis.
Ilusión interior.
Es esa lanza la que ilumina la misma que desmotiva.
Pero hoy, esperanza saltando desde el acantilado de tu pupila.
Flotando por el aire que alguien respira.
Felicidad que se deduce, reduce inseguridad.
Verdades que no se niegan, fortalecen la seguridad.
Imposible impedir esa sonrisa transformada en risa.
Despreocupación.
Olvidar lo de ayer y vivir lo de hoy.
Comiendo de esta ilusión, no temiendo ninguna traición
dejando crecer este remolino; de doble filo, este remolino destructor y divino, constructor y maligno.
Felicidad que en tu mundo te hace invisible, y que en de los demás te hace visible ; si, increíble; destacas entre tanta cara triste.
Brillo propio contagiando una lluvia de elogios.
Oscuridad contagiada absorviendo lo que quiere con la mirada.
Felicidad ; ley.
Mi persona; mi juez.
Juez chantajeado, pagado por este vaivén.
El corazón es la batería; acelerando un pulso, haciendo un concurso y dejando atrás lo obtuso.
Éxtasis, éxtasis.
La sangre son las notas escritas en el esbelto pentagrama.
Recorriendo cada rincón, luchando con el silencio; calentando las puntas de los dedos.
Intentando expandirse a lo lejos.