El truco está en no reprimir aquello que quiera nacer.
Me sorprendo yo misma cuando escribo
pues lo hago sin un objetivo definido,
sin un final fijo.
Vagabundeo sin esmero
por este cuerpo
deseoso de juego.
Sondeo este corazón,
buscador de su Romeo.
Codicioso de los "Yo te comprendo" y "Yo te entiendo"
Esta mano que da forma a lo que nace con ella,
y que deforma a las imposociones que en ella hacen mella.
No hay mayor placer que darse cuenta
que sólo se agota lo finito.
No mayor placer,
que extender tu sexto sentido,
y;
dejar de ser,
por un instante.
No más recorridos por delante,
no más caídas que te hicieron levantarte,
no lo que fue; no lo que será.
Sólo lo que es.
Donde la paz no es rígida,
sino bienvenida.
Donde la euforia y la rabia
hayan libre salida.
Donde se contagia el amor,
y mentiras y falacias
ya no encuentran inspiración.
Mi mano, al son de mi corazon.
Dejando lo que quiera salir,
liberando aquello que quiera partir.
Impartir ensañanza al alma abstracta,
dándole figura para aquel que quiera apreciarla.